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Después de muchas aclaraciones, y algún que otro tranquilizante, la
cocinera y los pacientes, se calmaron.
Salad había estado toda la noche en un sueño intranquilo, ruidos
extraños se oyeron en la cocina, un personaje sigiloso y oscuro, ando
toda lo noche escarbando y husmeando por la cocina.
De
repente un golpe tremendo se oyó, y cayó el jamón, Salad, salió de
nevera y el pequeño personaje negro con casco salió corriendo como alma
que lleva el diablo con el jamón.
Toda
la cocina quedó llena de plumas negras, Salad, asombrado, se metió en la
nevera de nuevo y pensó en lo ocurrido, al final el cansancio y el
silencio le permitieron dormir.
Después de tomar un desayuno, comenzaron las pruebas, el profesor di
Carlo, le cortó un trocito de hoja a Salad y la estudió por el
microscopio, y después de largos análisis, que duraron meses, llegó a la
conclusión de que había que tratar a Salad con una radiación especial.
Para modificar su ADN.
Allí
los demás pacientes, alucinaban con Salad y los tratamientos que
preparaba el profesor.
El
profesor, estudiaba con gran sigilo y cautela el tratamiento, por que no
quería que el profesor Grover, se pusiera la medalla del descubrimiento.
El profesor Grover era alguien muy extraño, con un carácter muy agrio,
siempre buscaba la discusión y siempre estaba criticando a sus colegas
de profesión, se dedicaba en exclusiva al estudio de los tejidos de la
industria textil, pero a veces le gustaba experimentar en otros campos.
Finalmente el profesor encontró la solución, el tratamiento consistiría
en una transfusión de sangre, diaria y una posterior exposición a rayos
J, onda creada por el mismo profesor.
Y
así, se dispusieron en la clínica, y el profesor di Carlo, como era un
loco de la ciencia, decidió ser el propio donante. Todos los días se
extraía un cuarto de litro de sangre, para introducírselo en las "venas"
de Salad.
El
efecto era notable, la lechuga dejaba progresivamente su aspecto vegetal
he iba tomando cada vez un aspecto más humano.
Pero
llegó un día en que el profesor enfermó de tanta transfusión, a pesar de
que la cocinera trabajaba más que nunca para reponer con comida, lo que
el profesor perdía en sus donaciones.
El
profesor que era de RH A- decidió ir Transilvania S.A. para que le
dieran unos cuantos litros de sangre del mismo tipo, para poder
descansar de tales transfusiones, pero a pesar de ello, el profesor
enfermó.
Al
teléfono de Transilvania S.A. respondió Raquel que ya estaba de
telefonista.
Transilvania, dígame... - Respondió Raquel.
La
enfermera, contestó, miren, llamo de la Clínica di Carlo, estamos
realizando un estudio sobre la sangre y la mutación genética,
necesitamos unos cuantos litros de sangre del grupo RH -
Pero, por favor, como me pide usted eso - Respondió Raquel - Saca, saca
(era gallega), aquí la sangre es para enfermos, no para experimentos,
además no la vendemos como quien vende salchichón, es donación libre y
por tanto es gratuita para quien la necesite, pero no para experimentos.
- Colgó indignada el teléfono.
Así
pues, con el profesor enfermo y Salad a punto de convertirse en humano,
el dilema estaba servido.
Habrá que llamar a Grover - Dijo el profesor espantado.
Los
pacientes que ya conocía a Grover por que era el que suplía al profesor,
cuando se iba de vacaciones, empezaron a temblar. - Dios mío, Grover y
su terapia de... |